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Haikus

HAIKUS de Irene Abadi:

A veces pienso

¿dónde empieza tu cuerpo

y termina el mío?

Una pareja

Ese animal tan raro

De cuatro patas.

El agua dulce

Para el agua salada

Es solo nube…

Mientras me mira

La rosa de los vientos

Sólo suspira.

Levanto vuelo

Y un ícaro se burla

Desde los suelos.

Las veleidades

Del martín pescador

Tiene el benteveo.

Su pico negro

Se devora mis peces

Genera duelo.

El sol me mira

Insolente mirada

De soledades.

Barcas sin alas

Navegan invisibles

Bajo las aguas

Derivan mansas

Desafiando al poniente

Sueltan amarras.

Ondean lacias

Las velas de colores

Crispando el agua.

Se me escabullen

Bajo la arena blanca

Los berberechos.

Se entierran vivos

Los descubre una ola

Desguarnecidos.

Se desvanecen

Los sueños matinales

Él me despierta.

Las madrugadas

Son pájaros ausentes

Que se entrelazan.

Palpitan raudas

Las almas pasajeras

Libran batallas.

Hilan calladas

Tienden una emboscada

Nadie se salva.

Transitan mansas

Caravanas de espanto

Por tierra extraña.

Guardo quimeras

Dragones invisibles

Vomitan fuego.

Algunas veces

Resucito en silencio

Prosigo el vuelo.

Diviso lejos

Caminos como venas

Que se entrecruzan.

Suspendo el aire

Y el tiempo paraliza

Mis emociones.

Lluvia de estrellas

Caminos Infinitos

Que confrontan.

Levanto vuelo

El vacío se extiende

Bajo mis alas.

Voy levitando

Llevo la luz encima

De las tinieblas.

Sus alas blancas

Me llevan hasta el cielo

Cazo palabras.

Confabulada

Con las voces del viento

Robo palabras.

Susurran cuentos

Álamos que se arquean

Los mece el viento.

Transitan mansos

Los colores del cielo

Sobre las nubes.

Revoloteo

Y un sendero de nubes

Corta mi aliento.

Son invisibles

Las paredes del viento

Derriten olas.

Mañanas grises

Vientos recalcitrantes

Caricias leves.

Veo estampidas

Levantan polvaredas

Ebrios de ira.

Siesta de estío

Me suspendo en el cielo

Llega el vacío.

No me sorprenden

Las pajas que conversan

Con los vecinos.

El benteveo

Busca reconciliarse

Con el hornero.

Se quedan solos

Conversan con la acacia

Los cables negros.

Cae en picada

Una gaviota blanca

Perpleja el agua.

La arena blanca

Deja huellas efímeras

Sigo sus pasos.

Apaciguada

Huyo del laberinto

De mis entrañas.

Algunas veces

Desayuno silencios

Mastico sueños.

Ondean lacias

Esperanzas marchitas

Cambio de rumbo.

Catalizados

Los vahos de mi aliento

Sudan espanto.

¿quién dice cuando?

Conversan entre ellos

Se escapan raudos.

Saben de sobra

Que vienen malos tiempos

Corren alados.

Se despereza

Cuando la lluvia escampa

La rosa blanca.

Migran los patos

Yo me marcho con ellos

¿a dónde vamos?

Bandadas negras

Ondean multitudes

Danza de Marzo.

Saluda el viento

Pasa por mi ventana

Rompe el silencio.

Llega el Pampero

Peinando mis tormentos,

Me limpia el alma.

Susurra el viento,

Nos da la buena nueva

Ya estamos muertos.

Me acuna el viento

Pasa por la rendija

Duermo tranquila.

Los alguaciles

Ángeles que se estrellan

Anuncian lluvias.

Alba de fuego

Miro por la ventana

Y el tiempo pasa.

Charcos calientes

Ranas fosforescentes

Murmuran sueños.

Lluvia de estío

Cómplice de los truenos

Me mira un ángel.

Dulce murmullo

Sobre tristes chapas

No estamos solos.

Aguas en calma

Cisnes que se deslizan

Estelas blancas.